Al inicio del año escolar, el cuerpo docente de la escuela se reúne para la planificación. A partir de los aprendizajes del período anterior, los profesores eligen cómo abordar los desafíos de su disciplina, creando contenidos significativos y creativos para involucrar a los estudiantes. Durante esta estructuración pedagógica, los proyectos STEM (acrónimo en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son grandes oportunidades para aquellos que desean trabajar el contenido de manera integrada, y desarrollar competencias blandas.
“El enfoque STEM reduce la abstracción excesiva que suele alejar a los estudiantes de disciplinas complejas. En lugar de comenzar con fórmulas, ecuaciones, principios y leyes físicas, permite una exploración e implicación con los problemas de la comunidad, el contacto con las problemáticas y la búsqueda de soluciones tecnológicas que puedan ayudar a personas en situación de vulnerabilidad”, detalla Carlos Moya, profesor mediador del proyecto Chonta-Tec, finalista de Solve for Tomorrow de Perú en 2023.
Para el profesor, esto facilita especialmente el aprendizaje de disciplinas exactas: la matemática se convierte en una herramienta para medir, estimar y tomar decisiones; la física deja de ser puramente teórica y se manifiesta en fenómenos observables como la vibración, la energía o la conversión; y la química se relaciona con materiales, propiedades y sostenibilidad.
“De esta forma, el estudiante comprende primero el ‘para qué’ del conocimiento, y luego asimila más fácilmente el ‘cómo’ y el ‘por qué’ de las ecuaciones y leyes, haciendo que el STEM no simplifique los contenidos sino que les dé sentido y disminuya la resistencia cognitiva al aprendizaje”, concluye el profesor, quien supervisó el diseño de una suela de zapato que convierte pasos en energía eléctrica.
El educador Gustavo Bezerra, mediador del proyecto Filtropinha, que ganó la edición de 2024 de Solve for Tomorrow en Brasil, también destaca cómo los proyectos STEM conectan los contenidos disciplinarios con la realidad de los estudiantes. En la iniciativa, la química, la tecnología e, incluso, principios de administración fueron utilizados en la creación de un filtro con corteza de piña para tratar “manipueira”, un líquido tóxico descartado en la producción de harina de mandioca, producto común de la región. “Si en la escuela aprenden sobre alguna temática dentro de la disciplina de biología o física, el proyecto STEM muestra que no es solo en la escuela que este conocimiento puede ser aplicado. Es algo que puede mejorar su vida en la comunidad.”
Fomentando el enfoque STEM dentro de la escuela
Cada escuela es diferente, y su proyecto pedagógico cambia a partir de los desafíos de su territorio y las políticas educativas del municipio, estado o país. Además, es importante considerar que no siempre los espacios cuentan con laboratorios o infraestructura tecnológica, y los educadores, incluso aquellos que enseñan temas que competen al STEM, pueden no estar familiarizados con la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos.
Para el profesor Carlos Moya, el acercamiento con proyectos STEM tiene que ser gradual, partiendo de lo que la escuela tiene que ofrecer: “Una forma eficaz y no invasiva de introducir el enfoque STEM no es presentarlo como un ‘nuevo modelo’, sino como una manera diferente de aprender los mismos contenidos, pero con sentido y propósito. La entrada más natural consiste en partir de una situación significativa del contexto del estudiante, como energía, electricidad, comunicación, recursos hídricos, agua, residuos, movilidad o salud. Luego formular una pregunta desafiante en lugar de presentar un contenido teórico”. A ejemplo de pregunta inicial, sugiere: ¿Cómo generar energía sostenible donde no hay electricidad, desde el contexto?

En el campo práctico, el profesor Bezerra aporta dos estrategias que pueden transformar la forma en que el espacio educativo ve la práctica STEM: ofertas de formación con los estudiantes, como asignaturas electivas o cursos específicos STEM, pudiendo formar un grupo de estudiantes que en el futuro decida crear un proyecto. “Otra alternativa viene directamente de la divulgación científica. Las muestras STEM y ferias de ciencias posibilitan la participación y los cambios que se reflejan en el PPP (Proyecto Político-Pedagógico) de las escuelas.”
Para ambos educadores, la importancia de los proyectos STEM en el entorno escolar es precisamente lo que proporcionan fuera de él. Como recuerda Carlos Moya sobre el desarrollo de los estudiantes durante el Chonta-Tec: “El cambio más significativo no fue académico, sino actitudinal y humano, ya que los estudiantes dejaron de enfocarse solo en la prueba para preguntarse si sus soluciones funcionaban y cómo podrían mejorarlas. Se fortaleció el sentido de pertenencia al proyecto y al trabajo en equipo, así como la resiliencia ante condiciones adversas. En nuestro caso, la física dejó de ser solo una disciplina y pasó a ser una herramienta de transformación social”.