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Finalista 2025
Argentina
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#Medioambiente

Estudiantes crean plataforma para reducir el desperdicio de alimentos

Los jóvenes utilizaron conocimientos en tecnología para conectar restaurantes y consumidores, evitando que la comida termine en la basura

Escuelas

Programa Avanzado de Nivel Secundario de Córdoba

Nombre del proyecto

Food Loop

Áreas STEM

Ciencias, Tecnología

Otras áreas de conocimiento

Ciencias Sociales o Sociología, Educación Ambiental

¿Te imaginas que cada vez que te sirvieras el almuerzo, sobrara un tercio y se tirara a la basura? Seguramente, muchas niñas y niños latinoamericanos recibirían una reprimenda de sus mamás por el desperdicio de alimentos, ¿no es así? Pero eso es lo que ocurre a nivel mundial. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que un 1/3 de los alimentos producidos en el planeta se pierde cada año, provocando impactos ambientales y sociales, involucrando todas las etapas de la cadena, desde la producción hasta el consumo. ¿Y si hubiera una forma de conectar restaurantes con excedentes de comida y personas interesadas en retirarlos? 

Así surge “Food Loop”, una plataforma creada por estudiantes que ayuda a reducir el descarte de alimentos mediante una solución tecnológica. El proyecto fue finalista de Solve for Tomorrow Argentina, en 2025, y fue desarrollado por cinco jóvenes del penúltimo año de escolaridad obligatoria, de 16 y 17 años de edad, del municipio de Córdoba.

Según el profesor mediador, David Müller, la idea se construyó a partir de una observación de los estudiantes en panaderías, restaurantes y otros locales, donde una parte de la producción diaria no se vende y termina descartándose. “Al mismo tiempo, existe una demanda por opciones más accesibles para acceder a alimentos”, complementa. 
Luego, el “Food Loop” funciona como un sistema de publicación y búsqueda de alimentos disponibles, a ejemplo de cómo son las apps de delivery. Los restaurantes cargan información sobre los productos que no lograron vender, incluyendo: descripción, cantidad de porciones y ubicación. A partir de estos datos, los usuarios pueden identificar opciones cercanas y coordinar su retiro. Los alimentos son donados como una acción de responsabilidad social empresarial  (RSE), y disminuyen sus costos operativos al reducir la cantidad de kilogramos de basura que tiran en la ciudad de Córdoba. A los grandes generadores de basura les cobran por kilogramos de basura generada.

La importancia de tener aliados en la escuela

Para desarrollar este proyecto, los estudiantes se dividieron en roles típicos del mundo profesional, con trabajo en front-end (interfaz gráfica del proyecto, la parte a la que accede el usuario) y lógica de funcionamiento. Utilizaron herramientas gratuitas de programación, como React, una biblioteca de código abierto centrada en la creación de interfaces de usuario para páginas web. 

El profesor David Müller es diseñador industrial, con maestría en Dirección de Negocios. Hace aproximadamente diez años, ingresó a la docencia escolar de manera gradual: empezó enseñando en el área tecnológica y después asumió funciones de gestión y formación docente.

Aunque no proviene del área de programación, en el proyecto “Food Loop” logró avanzar  gracias al trabajo colaborativo con los profesores de programación de la escuela, quienes aportaron el conocimiento técnico necesario para la parte de desarrollo digital. “La clave está en tomar estas metodologías y adaptarlas a la realidad de cada escuela, con los recursos que se tienen”, cree el docente.

El “Food Loop” se construyó bajo una lógica de aprendizaje basado en proyectos. Los estudiantes atravesaron distintas etapas, desde la identificación del problema hasta la construcción de un prototipo funcional. Para validación, una vez más fue importante tener apoyo de la comunidad escolar. En la escuela, es una práctica habitual tener una instancia interna con estudiantes de un año superior, especializados en testeo de software. 

“Entonces, los estudiantes de sexto año [el último de escolaridad obligatoria] testearon el programa de los chicos de quinto, que eran los que lo desarrollaron. Ahí le encontraron varios errores, que fueron parchando y solventando”, explica. El intercambio permitió ajustar aspectos técnicos y mejorar la experiencia de usuario.

Este tipo de experiencias les muestra que, si se lo toman en serio, pueden generar cambios reales y no solo hacer un trabajo escolar, declara el profesor.

Tecnología centrada en las personas

Este proceso con los potenciales usuarios les permitió comprender la complejidad del problema y aprender a mejorar la solución de forma continua a partir de la validación. “El mayor reto fue no perder el foco en el usuario. Lo importante era que se entendiera el problema, la solución y a quién ayudaba. Si antes pensaban más en la solución técnica, ahora piensan en la persona”, recalca Müller.

El proceso completo se desarrolló en un período aproximado de cuatro a cinco meses, con una intensificación del trabajo en las etapas finales, donde se sumaron instancias de mentoría y revisión continua. “Las instancias de capacitación de Solve for Tomorrow realmente aportaron valor y generaron aprendizajes nuevos de forma dinámica”, evalúa.

Según el profesor , el proyecto también generó mayor interés en otros estudiantes, que comenzaron a considerar este tipo de iniciativas como una posibilidad concreta. La experiencia reforzó la idea de que es posible desarrollar soluciones competitivas desde el ámbito escolar, siempre que exista acompañamiento y una metodología clara.

“Los chicos vieron de primera mano las realidades y las problemáticas de otros lugares, que quizás ellos no estaban acostumbrados. Eso les permitió abrir la cabeza a un montón de situaciones que suceden a su alrededor”, señala el profesor. 

Más allá de eso, la experiencia representó un desafío formativo importante, ya que fueron incentivados a trabajar con mayor rigurosidad, compromiso y organización, entendiendo sus producciones como si se tratara de un entorno profesional real.

¡Enfócate en la práctica!

Mira la guía del profesor sobre cómo desarrollar una app que conecta restaurantes con excedentes de comida y personas interesadas en retirarlos:

Empatía

El equipo de estudiantes identificó el problema del desperdicio de alimentos a partir de observaciones directas en panaderías y restaurantes de su ciudad. Detectaron que una parte significativa de la producción diaria no se vendía y terminaba descartándose, mientras coexistía una demanda de alimentos más accesibles. Esta contradicción permitió comprender el impacto social y ambiental del desperdicio, en línea con estimaciones globales que indican que un tercio de los alimentos producidos se pierde cada año. A partir de estas evidencias, reconocieron la necesidad de una solución que conectara ambos extremos del problema.

Definición

Con base en esa comprensión inicial, delimitaron el problema como la falta de un sistema eficiente que vinculara a restaurantes con excedentes y a personas interesadas en adquirirlos. Establecieron como objetivo diseñar una plataforma digital, que facilitara esta conexión mediante información clave como ubicación, cantidad disponible y tiempo de retiro. Además, definieron que la solución debía ser accesible y adaptable a distintos tipos de establecimientos, considerando las variaciones en los productos ofrecidos.

Ideación

Durante esta etapa, propusieron diversas alternativas y optaron por desarrollar una plataforma similar a las aplicaciones de entrega de comida, pero enfocada en excedentes. Decidieron que los restaurantes publicarían los alimentos disponibles con detalles específicos, mientras que los usuarios podrían buscarlos según cercanía. La toma de decisiones incluyó la asignación de roles dentro del equipo, diferenciando tareas de desarrollo de interfaz y lógica del sistema. También seleccionaron herramientas gratuitas como React para implementar la solución.

Prototipo

El equipo construyó un prototipo funcional, de manera colaborativa, con apoyo de docentes especializados en programación. Posteriormente, el sistema fue sometido a pruebas internas para el testeo de software, realizadas por estudiantes mayores,, quienes identificaron errores que fueron corregidos mediante ajustes progresivos. Este proceso permitió mejorar la estabilidad y usabilidad de la plataforma.

Testeo

La validación con usuarios reales, especialmente dueños de restaurantes, reveló un problema no previsto: la variabilidad en el tiempo apto para retiro  de los alimentos. A partir de estas entrevistas, el equipo decidió modificar el sistema e incorporar un contador regresivo definido por cada comercio. Este ajuste permitió adaptar la solución a diferentes contextos y mejorar su funcionamiento. El proceso de evaluación continua reforzó la importancia de considerar las necesidades de los usuarios, generando una mejora en la experiencia final.

#Calendario

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