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Día del Medio Ambiente: cómo convertir la concientización en soluciones reales

Los proyectos STEM y la educación ambiental ayudan a convertir los desafíos locales en soluciones reales

Cada año, el Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra el 5 de junio, moviliza a las escuelas en campañas de concientización, plantación de plántulas, jornadas de limpieza, charlas y actividades educativas que ayudan a los estudiantes a reflexionar sobre los desafíos ambientales que afectan a sus comunidades y al planeta. Pero, ¿qué pasa una vez que termina esa fecha? ¡Ahora es el momento de no bajar la guardia!

Una forma de lograrlo es incorporar el tema de manera transversal en el plan de estudios y en las prácticas escolares, tal como aconseja Sérgio Monforte, Oficial de Proyectos del sector de Ciencias Naturales de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en Brasil. “Si se trata de química, se puede abordar el tema del medio ambiente, la contaminación y el saneamiento básico. Si se trata de matemáticas, se pueden observar cuestiones relacionadas con la estadística y las mediciones”, ejemplifica.

De acuerdo con Monforte, aunque estas actividades del Día del Medio Ambiente son importantes para sensibilizar a los niños y jóvenes, también pueden ser el punto de partida para algo aún más grande: transformar la preocupación ambiental en soluciones científicas con un impacto real en las comunidades. En lugar de limitarse a discutir problemas como la generación de residuos, el desperdicio de recursos o la degradación ambiental, los estudiantes pueden asumir el papel de investigadores y desarrolladores de soluciones.

“Este enfoque puede trasladarse a la vida cotidiana, reflexionando sobre cómo la escuela ha abordado la separación de residuos, cómo ha aprovechado los recursos naturales, cómo obtiene energía, si proviene de energía solar, eólica… Me gusta mucho el Solve for Tomorrow, que promueve la elaboración de proyectos basados en la realidad, en el día a día de los estudiantes”, destaca, refiriéndose al programa de Samsung presente en 21 países de América Latina, cuyo objetivo es fortalecer el interés de los jóvenes por la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) para abordar y resolver los desafíos locales que afectan sus vidas y comunidades.

Los proyectos STEM, por lo tanto, son una herramienta poderosa a la hora de llevar la educación ambiental a otro nivel. A través del Aprendizaje Basado en Proyectos, los maestros pueden estimular la participación activa de los estudiantes en la construcción de estas respuestas a los desafíos ambientales que los rodean. 

Una campaña llevada a cabo en la escuela puede generar preguntas iniciales, como:

  • ¿Qué pasa con los residuos que se generan en nuestra comunidad?
  • ¿Cómo podemos reducir el desperdicio de alimentos?
  • ¿Existen formas más sostenibles de producir energía para la ciudad donde vivimos?
  • ¿Cómo apoyar las actividades económicas locales sin dañar el medio ambiente?

En todo el mundo, la UNESCO aborda el tema a través de diferentes campañas permanentes, como las “escuelas verdes” y la “ciencia ciudadana“. “Es interesante involucrar a la comunidad escolar en el desafío de promover una mejor relación entre el ser humano y la naturaleza, fomentando la calidad de vida, la conservación y el respeto al medio ambiente”, destaca.

En uno de los proyectos apoyados por la UNESCO en Brasil, el Proyecto de Ciencia Ciudadana en la cuenca del río Doce, Monforte observa cómo los temas académicos, que antes parecían abstractos, ahora tienen más sentido para los jóvenes. “Son los propios estudiantes quienes monitorean la calidad del agua en el río cercano a la escuela, analizan el aumento de la biodiversidad y llevan ese conocimiento a la escuela, como una forma de aprender más sobre biología, matemáticas y química”, explica.

Cuando estas intervenciones de transformación positiva pasan del papel a la práctica y se convierten en algo habitual en la escuela, también es posible trabajar de manera concreta los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “Los ODS y los acuerdos y convenios internacionales a veces se quedan en un nivel muy burocrático de discusiones diplomáticas e internacionales, pero deben llegar al día a día de las personas. Por eso, creo que estos proyectos cumplen la función de llevar las convenciones a la escuela, a las comunidades”, concluye.

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Cuando se refinan, estas preguntas pueden orientar investigaciones, entrevistas, observaciones y experimentos. Ese fue el caso del proyecto “Sulcac Orgánico“, ganador del Solve for Tomorrow en Perú en 2023. A través de pruebas y la orientación de profesionales de la agricultura y la tecnología, los estudiantes descubrieron que era posible mejorar la producción de aguacate —uno de los principales medios de subsistencia de la localidad donde viven— utilizando únicamente una solución sulfocálcica (elaborada con azufre y óxido de calcio). Entiende más aquí.

Por su parte, en Paraguay, los estudiantes desarrollaron el proyecto “Smartbin” con el objetivo de resolver dos problemas recurrentes: la acumulación de residuos orgánicos generados en el almuerzo escolar y el déficit energético del país. Crearon un contenedor de residuos inteligente que convierte los desechos orgánicos en biogás, una fuente de energía limpia y renovable. La iniciativa ganó el concurso Solve for Tomorrow en 2024 en ese país. Lee más aquí.

En el proyecto “Hidrosung“, el equipo también partió del análisis de diferentes desafíos ambientales presentes en su comunidad. Crearon un prototipo en el que, básicamente, vierten el agua sucia de sus hogares en un bidón. Allí, una turbina casera gira para separar los residuos orgánicos del agua. La basura no orgánica que a veces aparece en el filtro se retira y se lleva al contenedor correspondiente. Al final, el agua queda limpia y la energía del movimiento genera electricidad. Además, los residuos separados pueden utilizarse como fertilizante para la agricultura. Lee más aquí.

¿Cómo convertir una actividad del Día del Medio Ambiente en un proyecto STEM?

El Día Mundial del Medio Ambiente puede ser el punto de partida para una investigación que dure semanas o incluso meses. Para ello, el educador puede ayudar a los estudiantes a seguir algunos pasos sencillos:


  1. Observa el entorno
    Después de las actividades de concientización, anima a la clase a identificar los desafíos ambientales presentes en la escuela o en la comunidad. 
  2. Convierte las observaciones en preguntas
    Toda investigación comienza con una buena pregunta. En lugar de solo discutir el problema, anime a los estudiantes a preguntar: “¿Por qué sucede esto?”, “¿A quiénes afecta?” y “¿Qué podemos hacer para mejorar esta situación?”.
  3. Investiga y escucha a la comunidad
    Es hora de recopilar información. Los estudiantes pueden entrevistar a los residentes, hablar con expertos, consultar datos públicos e investigar experiencias similares que ya se hayan llevado a cabo en otros lugares.
  4. Piensa en posibles soluciones
    Con base en lo que hayan descubierto, los grupos pueden proponer ideas para enfrentar el reto identificado. En esta etapa, vale la pena estimular la creatividad y mostrar que toda solución comienza como una hipótesis.
  5. Crea y prueba prototipos
    Los estudiantes pueden construir modelos, experimentos, aplicaciones, campañas u otras propuestas adecuadas a la realidad de la escuela. Lo más importante es probar, evaluar los resultados y hacer mejoras.
  6. Comparte los resultados
    Al presentar sus descubrimientos y soluciones a la comunidad escolar, los estudiantes practican la comunicación, fortalecen su protagonismo y se dan cuenta de que sus ideas pueden generar cambios reales.

Echa un vistazo a la sección de proyectos de Solve for Tomorrow para obtener más sugerencias sobre cómo convertir las ideas en proyectos STEM

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