Monitoreo/Supervisión
En el Aprendizaje Basado en Proyectos (PBL, por sus siglas en inglés), una metodología que apoya la creación de proyectos STEM, cada fase contribuye a la construcción de una jornada de aprendizaje sólida y significativa. En este proceso, el profesor es una figura clave, que además de actuar como mediador, también hace el seguimiento de las etapas.
El monitoreo es el seguimiento continuo del proceso de aprendizaje, no solo la evaluación del resultado final. El profesor actúa como mediador y facilitador, observando cómo los estudiantes investigan problemas, prueban soluciones, organizan el trabajo en equipo y toman decisiones.
Monitorear significa estar cerca del recorrido de los grupos, identificando avances, dudas y desafíos en cada etapa. Este seguimiento no tiene que ser rígido o burocrático: puede ocurrir de forma ligera, integrada a la rutina de clase y se basa en conversaciones, observaciones y registros simples del cotidiano.
La idea es ayudar a orientar el camino del proyecto y fortalecer la retroalimentación, que pasa a basarse en evidencias reales del proceso y no solo en las entregas finales. Las preguntas orientativas, las conversaciones rápidas de verificación y los pequeños marcos de seguimiento son estrategias que ayudan a mantener el proceso visible y organizado.
Algunas prácticas pueden hacer que esta orientación sea más efectiva: observar la colaboración entre los estudiantes, alentar momentos cortos de reflexión sobre lo que funcionó y lo que necesita ser ajustado y apoyar la planificación de los próximos pasos. También es importante hacer un seguimiento de diferentes dimensiones del aprendizaje, como la resolución de problemas, comunicación, creatividad y autonomía.
Los registros son aliados importantes en este proceso y pueden incluir diarios de a bordo, fichas de observación, fotos, videos, portafolios físicos o digitales y mapas de progreso del prototipo. Estos materiales ayudan a profesores y estudiantes a visualizar la evolución del proyecto desde la idea inicial hasta las pruebas finales.
Además de orientar el recorrido, el monitoreo crea oportunidades para apoyar a los estudiantes en los momentos más desafiantes, como cuando surgen errores, impasses o cambios de ruta. Al seguir de cerca el desarrollo del proyecto, el profesor fomenta la perseverancia, refuerza el valor del error como parte del aprendizaje y estimula la construcción colectiva de soluciones en proyectos STEM.